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| DISCÍPULO |
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MARTÍN VALVERDE
Si, yo estuve ahí en aquel momento en que Él salvaba al mundo en aquella cruz Sí, yo estuve ahí en aquel momento en que aún a sus enemigos perdonó Sí, yo estuve ahí, yo soy testigo yo soy testigo de lo grande de su amor Cuando solo se quedó como un cordero se entregó Yo no me aparté de Él ni un segundo yo quería verlo y que Él me viera ahí Y fue entonces cuando en mí fijó sus ojos y llorando, con lágrimas, me dijo: “Hijo, te la doy por Madre ámala y cuídala por mí” Y sus ojos me miraban suplicantes al entregarme lo más bello para Él “Cuídala por mi, discípulo, ámala, pues tu Madre es” Sí, yo soy aquel discípulo y ella, ella mi Madre La recibí, feliz viví Recíbela, tu Madre es, discípulo |