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BARTIMEO PDF Imprimir Correo electrónico

MARTÍN VALVERDE
 

Pidiendo limosna todo el día
en esta puerta de la ciudad
Estaba ciego y no veía
no me quedaba ya más
Mi vida era una triste rutina
Mañana sería igual que ayer
La gente me lo decía:
“Eres ciego y no puedes ver”

Cuando en eso lo oí pasar
justo frente a mí y pregunté quién era
Él era mi oportunidad, Él era mi sanidad
y lo empecé a llamar:
“¡Hijo de David, ten compasión de mí!”

Fue entonces que sonaron las voces
Esas voces de mi pasado
que con odio me decían:
“¡Cállate, no molestes más,
Él no tiene tiempo para ti,
eres ciego y no puedes ver!”
Pero yo gritaba más:
“¡Hijo de David, ten compasión de mí!”
“¡Ten compasión de mí, Jesús,
ten compasión de mí!”

Él me mandó llamar al fin
y me trajeron cerca de Él, me dijo:
“¿Qué quieres que haga por ti?”
Yo no lo podía creer
y aunque no lo podía ver
sobre mí sentía su hermosa y pura mirada
Eran años ya de pedir
años ya de mendigar
Entonces simplemente le dije:
“Quiero ver, quiero ver, Jesús, quiero ver”

Ya no soy el ciego que siempre suplicó
Ya no soy el ciego de Jericó
Mi nombre es Bartimeo
Estaba ciego y ahora veo, Señor
Grita como yo, Él te va a llamar
Y Él te va a sanar:
“¡Ten compasión de mi!”